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¿Cómo reemplazar al maldito amoníaco?

Publicado hace 9 meses por Redacción . 347 visitas
 
 

El amoníaco es un agente químico muy poderoso, pero también potencialmente peligroso para la salud en cantidades no muy elevadas.


Algunos productos de limpieza, tales como los limpiacristales, inodóros, cerámicos y hasta suelos, suelen tener amoníaco en sus componentes en diferentes grados de concentración, y algunos de ellos en porcentaje elevado.


El amoníaco es un agente que podría dañar (en diferentes tipos de dósis) nuestra salud, podría afectar el sistema respiratorio, irritar garganta, faringe, laringe, ojos y mucosas, y en caso de ingesta accidental podría llegar a ser hasta mortal dependiendo la edad de la persona y cantidad ingerida.


Como si todo lo anterior fuese poco, tampoco puede ser mezclado con el cloro, recordemos que antiguamente, hace ya bastantes años y por desconociemiento, era mezclado por algunas personas con el cloro o lejía a la hora de la limpieza para "una mayor desinfección", de echo era evidente la "mayor desinfección", puesto que la mezcla de amoníaco y cloro o lejia culmina en ácido sulfúrico, que recordemos también, que este último componente según en que dosis sea aplicado puede calar hasta los mismos huesos.


Además, la limpieza con amoníaco no es recomendada para embarazadas, ya que según algunos estudios podría dañar el feto, al filtrase en el cuerpo de la madre por las mucosas y/o piel al limpiar sin guantes.


Por todo lo anterior, hay muchos sitios webs que proponen una solución aparentemente mágica para limpiar cristales, suelos y baño, sin respirar el desagradable olor del amoníaco y poder seguir dejando además nuestros baños relucientes, este producto es el: vinagre de vino, diluido con agua. ¡A probarlo entonces!


 

Fuente: www.infolimpieza.com
 
 
 
 
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